
En este ultimo tiempo, si que han pasado cosas, y entre ellas las renovaciones, gente que entra, gente que perdura y otra que sale…
Sé que recuerdan a Javier (el mecánico), aquel que me hacia deleitar de sus dotes sexuales y con sus…ejem ejem…(nada mas, solo su sex mode me hacia delirar, o alguien puede afirmar que el perfume Antonio Banderas lo excita?).
Con el correr del tiempo Javier fue mutando, según refiere se “distanció” de su novia y futura madre del mecaniquito (al menos él cree que fue su esperma quien la fecundo… uno nunca sabe), ya había dejado esas zapatillas con resortes y la gorrita que tanto me mojaban la cola, cambio los equipetes deportivos por camisas Bross (quien conoce la zona sur sabe que es una marca de “cabotaje puro”). En fin, no era lo que yo había comprado, y lo peor es que no hay servicio post venta para estos casos.
Pero como todo no puede ser fácil un martes de enero me propone ir a pasar un fin de semana a la costa, (y donde sino?, a Bali, seguro no me iba a invitar, puto pretensioso) que un amigo le prestaba un Dpto en Mar del Plata y que porque no íbamos… Al principio huí de la propuesta, pero luego (con las defensas bajas) acepté (ya me imaginaba teniendo que preparar “sanGuches” de milanesa para llevar a la Bristol sin olvidar cargar la reposerita, y juntar caracoles para algún sobrino del primate) OMG!.
El caso es que el viernes a primera hora estaba haciendo de copilota en la travesía MDQ. ¿Bagagge?, si claro, era un finde pero llevaba por lo menos 20kg de ropa, y surge el primer encontronazo:
Javier: Para que una valija enorme, exagerado?
Putis: No tengo problema en quedarme en BA Así que empeza a bajar los decibeles. (Si reconozco que talvez estaba ovulando…)
Javier: Se nota que no te garcho hace una semana Puto tragaleche.
Y me descoloco, cuando en esas situaciones podría haberle arrojado con el primer zapato que tenia a mi alcance…me empecé a cagar de risa. Ese si era el que yo había conocido, el reo, el conchudo, el hijodeputa… Y gustosa me deje llevar a lo que supuse que seria un finde a puro macho. No habíamos llegado al peaje de Dolores y ya me lo había mamado twice. Un lujo.
Llegamos a la Perla del atlántico al medio día, el dpto era aceptable, y cuando me disponía a desempacar, me atraco en esa “catrera”…. Guauuu ya podía enviciarme de tanto…
Tres horas después estábamos en Playas del Balcón disfrutando de sol y bebidas…
El finde transcurrió in a good way, mixeando ambos gustos (eso que llaman convivencia y tolerancia… algo tan nuevo para mi), él acepto cenar en lugares que me a mi me gustaban y tuve que ceder a la hora de ir a una bailanta (Tentación me parece que se llamaba, con ese nombre….) Nononono, me desconocí, pero fuera de ello, fue un weekend de aprendizaje . Él entendió que hay mas variedad de pescados que la merluza y que las ostras no son exclusividad de la industria joyera, si no que también se utilizan en la gastronomia, que 180 hilos son la diferencia entre una “buena sabana” y un trapo cubrecolchon; yo por mi parte, pude entender que un pancho a la salida de una bailanta si no te mata, te fortalece, que hay mas caballerosidad cuando te defienden de un pelotudo que te grita “PUTO APRENDE A MANEJAR” (por mas que sea cierto) que cuando te corren una silla para que una apoye el culo (roto). En fin de esas muchas mas y que puede hacer una con ello si al final de cuentas la estaba pasando bien (Si ya se, pegarle un shoot en el orto por llevarme a una bailanta roñosa) No, la estaba pasando bien….
Era un hecho que Javier ya estaba instalado. Conclusión: Perduró y sumó.